martes, 23 de noviembre de 2010

Elena Anaya

Empezó con 19 años de la mano de Alfonso Ungría siendo África y el éxito le vino un año más tarde gracias a Luna, personaje al que da vida en la segunda película del director Fernando León de Aranoa, Familia. Vinieron más películas, muchas, muchas más. Alguna de ellas mejor olvidar. Pero gracias a Julio Medem y a Belén, su pequeño gran papel en Lucía y el sexo, el éxito le volvería a sonreír y a partir de ahí, películas y personajes sólidos que hacen crecer a esta actriz palentina consiguiendo que cada vez que sale en pantalla, sus ojos, por cierto, de tonalidades diferentes, brillen atravesando la pantalla.

Cada personaje que interpreta, por muy imposible que parezca, atrapa al espectador cómo pocos actores lo consiguen. Películas de nuestro cine y del de más allá. Alatriste, Rencor, Hable con ella, Frágiles, Sólo quiero caminar, Hierro,… Val Helsing y Entre mujeres por poner algún ejemplo.

En 2010, su gran año, volvería Julio Medem para regalarle Alba, uno de los personajes más bonitos de su carrera. Habitación en Roma, una película de atracción que hace bello el amor.

En estos momentos se encuentra inmersa en el rodaje de lo que puede ser, y será, su gran escaparate y no sólo a nivel nacional. Protagoniza junto a Antonio Banderas La piel que habito, la última película de Pedro Almodóvar con el que Elena será reconocida como la gran actriz que es.

Dice que la historia interminable fue el primer libro que leyó y, junto a su madre, quedó fascinada. Espero que la historia de nuestro cine, la historia de Elena Anaya, también sea interminable.

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